Como serpiente, te arrastraste hasta mi corazón, maldito impostor.            Ingenuamente, caí en las garras del depredador que me desgarró. Ay        hasta el cuello estoy, el contrato de   mi vida tenía su clausula escondida. Ya no te daré lo que me pidas, te daré lo que mereces. Me voy sin decirte     adiós, trágate toditas tus mentiras,   búscate a otra niña con la ilusión.   Me encontré algo mejor, te mandaré una postal, que al final la luz me         trajo a la salida y por fin te puedo      olvidar. Malvado lobo, te disfrasaste de indefenso animal, quien iba a        pensar. Que ironía, que la obra no     termina en tu acto final y sin mi seguirá. Harta de ti ya estoy, me dieron      fuerza las caidas y ya sanaron las heridas.