Dijiste que por siempre me querrías, que la luna, las estrellas me darías, la lista de promesas, fantasías. Dijiste que mi   héroe tu serias, que en las buenas o en     las malas estarías, que lo nuestro con    el tiempo crecería. Aquí tus palabras ya no tienen más valor, espero que                aprendas tu lección. Amarra tu lengua y ponle pies al corazón. Ya no pido ocho mil promesas, solo un poco de amor.